Los bancos mantienen bajos los rendimientos de ahorro porque SÍ pueden. Y la competencia en DeFi es mala para su modelo. Los depósitos de los usuarios cotidianos son complicados, ya que la gente valora más la comodidad y la seguridad que el rendimiento, y cambiar de banco se siente como un trabajo. Eso da a los bancos margen para pagar menos. También tienen otras formas de financiarse y no necesitan depender únicamente de los depósitos. Cuando ya entra efectivo, subir los tipos de ahorro solo incrementa los costes sin cambiar cuánto pueden prestar. Entonces la normativa actual refuerza esto. Los depósitos de ahorros estables reciben el mismo trato tanto si pagan casi nada como si solo pagan unos pocos porcentajes, así que los tipos más altos en su mayoría solo restan márgenes. El modelo de negocio de un banco funciona con diferencia, así que pagar menos en depósitos significa ganar más con préstamos y valores, siempre que los clientes no retiren su dinero. Por eso, un mayor rendimiento suele requerir mover dinero. Los bancos online, los fondos del mercado monetario y los bonos del tesoro pagan más porque las personas que los utilizan están atentos, mientras que las cuentas de ahorro básicas se valoran para su comodidad. DeFi da la vuelta a esto al compensar de forma justa a los usuarios por su riesgo de forma transparente. La popularidad del DeFi también hace que la persona promedio esté más atenta, lo que podría cambiar la forma en que los bancos deben operar.