Poco a poco empiezan a salir a la luz videos del supuesto “súper impacto musical” que habría causado Bad Bunny en el Super Bowl. La realidad es otra: en el estadio casi nadie se inmutó, en los bares la gente estaba apática, muchos ni siquiera entendían qué estaba pasando. Parece que fue más el ruido artificial inflado por los medios progres y la narrativa digital, que el impacto real en la audiencia. Con el tiempo, todo apunta a que será recordado como uno de los halftime más polémicos, forzados y aburridos en la historia del Super Bowl.