Históricamente, la garantía de defensa se basaba en pruebas previas al despliegue y revisiones posteriores a la misión. Ese modelo se descompone una vez que los sistemas de IA operan de manera continua, adaptativa y bajo presión adversaria. Cuando las decisiones se propagan instantáneamente a través de los sistemas de misión, la verificación debe ocurrir durante la ejecución, no después.