Una de las bases más subestimadas de la confianza sin intermediarios, la resiliencia ante el abandono y la autosoberanía es la simplicidad del protocolo. La descentralización no es suficiente si solo un pequeño grupo de sacerdotes puede entender el sistema. La resiliencia a largo plazo proviene de tener menos partes móviles, menos dependencias, invariantes más fuertes y un compromiso explícito con la simplificación y la recolección de basura. Una perspectiva imprescindible sobre cómo Ethereum (y todos los protocolos) pueden seguir siendo soberanos durante los próximos 100 años.