El carácter de una persona no se mide por su generosidad en tiempos de bonanza, sino por su comportamiento en tiempos de adversidad; no se mide por su adulación hacia sus superiores, sino por su actitud hacia sus subordinados. Evaluar a una persona a través de pequeños gestos y reacciones inconscientes, es mucho más fiable que escuchar sus promesas. Mantener siempre la capacidad de "irse en cualquier momento" es la lógica subyacente de la profundidad de carácter. Cuando no dependes de alguien, de una entidad o de una relación, puedes mantener la calma y la racionalidad. Mejorar constantemente tu competencia central, cuando tienes la capacidad de levantarte y marcharte en cualquier momento, no necesitas disfrazarte, tu tranquilidad en sí misma es la mayor profundidad de carácter. La profundidad de carácter no es para manipular a los demás, sino para, tras ver la verdad de la vida, seguir siendo digno y sereno al tomar las riendas de tu destino. Espero que esto te inspire.