Como graduado de West Point, la lección de Trophy Point importa ahora más que nunca. Los cañones enterrados con la boca hacia abajo en la tierra representan una verdad sagrada: los estadounidenses nunca deben volver sus armas unos contra otros. Pero hoy, la izquierda radical ha desenterrado esos cañones, y los están apuntando hacia nosotros. Esto ya no es un debate de "ambos lados". Tenemos líderes locales radicales actuando por su cuenta. Un gobernador amenazando con movilizar la Guardia Nacional contra agentes federales. Oficiales de ICE siendo embestidos con vehículos. La violencia política escalando a niveles que no hemos visto en generaciones. El presidente Trump blanco de intentos de asesinato. Charlie Kirk asesinado. Conservadores atacados por sus creencias. Esto es lo que sucede cuando se excusa la anarquía, cuando se socava la autoridad federal, y cuando las turbas son justificadas moralmente por políticos que persiguen el poder. Debemos defender la verdad. Debemos defender el orden. Debemos defender los valores que mantienen unida a esta nación. Si fallamos en hacer eso, perdemos mucho más que elecciones, perdemos nuestro modo de vida. Y déjame ser absolutamente claro: cualquier candidato republicano que no pueda decir esto de manera clara, contundente y sin titubeos no está calificado para liderar. No hay terreno intermedio cuando está en juego la república.