El objetivo de la Ley SAVE es privar del derecho al voto a más de 21 millones de estadounidenses y dificultar que las personas elegibles voten, especialmente a los estadounidenses de bajos ingresos y a las personas de color. Esa es la verdad. La Ley SAVE está muerta al llegar al Senado. Los demócratas del Senado no aceptarán la eliminación del derecho al voto a decenas de millones de ciudadanos estadounidenses.