Elon Musk está retrasando Marte para centrarse en un alunizaje no tripulado para marzo de 2027, y eso podría ser el verdadero comienzo de la era cuántica. Por eso mismo Elon ha dicho que la computación cuántica se hace mejor en los cráteres permanentemente sombreados de la Luna. Al principio, suena como una de las ideas de ciencia ficción de Elon. Pero la lógica es implacable. Los ordenadores cuánticos exigen un frío extremo y estabilidad absoluta. Sin calefacción. Sin ruido. Sin vibraciones. Los cráteres sombreados de la Luna, como Shackleton, se encuentran a −200°C, permanentemente oscuros, sin aire, silenciosos e intactos por el clima. Un laboratorio cuántico perfecto y natural. En la Tierra, gastamos miles de millones intentando crear artificialmente estas condiciones. En la Luna, ya existen. Una vez más, Elon no está soñando despierto. Está señalando directamente hacia el futuro.