El cuerpo no está "perdiendo calor". Es elegir activamente qué dejar morir primero. Lo que ves es triaje en tiempo real. El núcleo se mantiene naranja (98°F) mientras que las extremidades se vuelven azul-verdosas (70°F) porque tu hipotálamo hizo un cálculo brutal: sacrificar las extremidades para salvar los órganos. El degradado cuenta toda la historia. La cabeza, el torso y la ingle se mantienen calientes porque es donde se desvía la sangre. Manos, pies y piel expuesta se enfrían más rápido porque la vasoconstricción corta su suministro. A tu cuerpo no le importa la congelación. Se preocupa por mantener tu corazón, cerebro e hígado en 98,6. Por eso las víctimas de hipotermia dejan de temblar antes de morir. El cuerpo finalmente renuncia a generar calor y pasa a preservar lo que queda. La etapa final parece paz. En realidad es rendición. La mayoría de la gente ve esto y piensa "ponte una chaqueta". La cámara térmica te muestra algo más interesante: un algoritmo de supervivencia de 3 millones de años decidiendo, en tiempo real, qué tejidos son prescindibles.