Eva mordió la manzana, pero Adán estaba justo a su lado. Se quedó de brazos cruzados sin hacer nada. Así es Occidente. Dejamos que las emociones guien las decisiones. Obtuvimos malos resultados que ahora debemos arreglar, de ahí la inmigración. Debemos sanar y recrear la confianza. Así que los hombres pueden liderar y las mujeres eligen ser guiadas.