Un punto clave que quiero destacar sobre la complacencia masiva es que cuando los toros hicieron la vista gorda ante la invasión de Venezuela hace dos semanas, hicieron inevitable esta crisis de Groenlandia. Ahora veremos si pagan el precio por la guerra de animadoras. Un hueco por debajo del 50 DMA y alguien se va a cagar de quicio. Yo no.