Si Steve Jobs estuviera vivo, el motor neural de Apple estaría cinco generaciones por delante y cada ponencia principal trataría sobre "la IA personal que nunca abandona tu dispositivo". Sabía profundamente que la privacidad es una filosofía. Habría hecho una inferencia local tan religiosa que tu IA te conocería íntimamente y ninguna OpenAI ni Nvidia te la quitaría jamás. Tim Cook trata la IA como una lista de tareas, llega tarde a los LLMs, tarde a la jornada de compras. Pero los empleos habrían dominado la carrera de la IA. Igual que hizo con Mac, iPod, iPhone y todo lo bello que construyó en su vida.