Suplicar a las compañías de tarjetas de crédito que se porten bien es una broma.  Hace un año dije que si Trump iba en serio, trabajaría para aprobar una ley sobre las tasas de capitalización. Desde entonces, no ha hecho más que intentar cerrar la CFPB.  A Trump no le importa la asequibilidad. Los estadounidenses reconocen un fraude cuando lo ven.