Los mercados de fin de semana funcionan con sentimiento, no con estructura. La escasa liquidez permite a los iniciados esculpir la acción del precio, atrayendo el FOMO minorista. El lunes, cuando regrese el volumen, esos mismos jugadores se descargan en la ola que diseñaron. Es menos un movimiento del mercado que una cosecha de liquidez, predecible, deliberada y repetida sin cesar.